cirugia-orejasOTOPLASTIA

Es frecuente que los pacientes acudan al especialista cirujano plástico por problemas con sus orejas, y no son pocos los casos que lo hacen cuando ya hace tiempo que dejaron atrás su infancia.

En mi opinión, no es bueno tratar a los niños de forma profiláctica. Es decir, no se debe recurrir a una intervención quirúrgica porque los padres tengan miedo que en el futuro vayan a burlarse de su hijo en el colegio. En esos casos, siempre advierto a los padres que no sean la causa de inseguridades en sus hijos: muchas veces son los padres quienes tienen ese complejo respecto al niño, y este lo percibe el menor, ocasionándose otros problemas.

Sin embrago, si el niño manifiesta en alguna ocasión que ha tenido problemas en el colegio, o esto lo perciben los profesores o padres, es el momento de proceder a la intervención, siempre con naturalidad. Esto suele ocurrir a los 6 años aproximadamente, y la cirugía es entonces más segura y previsible que en niños más pequeños, al tener una oreja más definida. Por otro lado, cuando están en la adolescencia, es muy normal efectuar esta intervención. Los pacientes se muestran muy preocupados por su aspecto, no se cortan o recogen el pelo, no muestran sus orejas a nadie, etc.

Nuestro procedimiento se basa en una remodelación completa de la oreja, en el que se talla de nuevo el cartílago sin suturas internas, por lo que la tasa de recidiva en nuestras manos es nula. Independientemente de la edad, precisa de un período de un mes con una banda elástica (idéntica a las de tenis o esquí) protegiendo el área intervenida. Los resultados tras ese primer mes son muy satisfactorios, y como hemos comentado, permanentes.

César Casado, Secretario General de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SECPRE).

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